¡Qué desastre de tapas!

Se le quitan las ganas a una de salir a tapear. Pides una tapa de croquetas con la ilusión de tomarte unas croquetas en condiciones y nada más verle la pinta sabes que no valen un duro. Croquetas insípidas, bechameles con la consistencia del cemento armado, sabores inescifrables, tropezones irreconocibles o tropezones inexistentes.

Y si solo fueran las croquetas vale, pero es algo generalizado la baja calidad de las tapas en los bares. Por que ya me diréis las patatas bravas que te suelen poner por ahí.  Para empezar es casi un milagro que las patatas sean naturales, no de frasco. Me decían en un bar que las ponían congeladas porque las otras encarecían mucho el plato. ¿Estás en serio? pues cobralás que nadie ha dicho que no se quieran pagar.¿Y esa salsa? ¿Qué decir de la salsa? la mayoría de las que veo son una mayonesa atomatada, ¿eso es una salsa brava? y ni siquiera pica, que es lo peor del caso.

Pasemos a la ensaladilla rusa. Resulta difícil encontrar una en condiciones. La mayoría pecan de exceso de mayonesa y además no demasiado buena. Está muy bien que se evite el peligro de la salmonelosis pero no todo se reduce a la mayonesas de bote, también está la opción del huevo pasteurizado, lo que permite hacer una mayonesa con un buen aceite y mejor sabor.

Esto referido a tres tapas clásicas que la mayoría espera encontrar en un bar que ofrezca tapas.

Asunto de otro costal es la poca imaginación a la hora de hacer una carta de tapas. Además de las tres citadas las cartas suelen estar repletas de roscas, tostas, montaditos,…, pan, pan y más pan Y cuando no es pan son fritangas variadas, patatas, nugets, aros de cebolla, jalapeños rellenos de queso.

Me da que lo de incluir ensaladas lo hacen por intentar darle un toque “sano” a la carta. Pero cuando una lee los ingredientes empieza a dudar de lo “sano” del asunto, cebolla caramelizada, reducción de Pedro Ximénez, nueces caramelizadas, vinagretas con miel,…, azúcar, azúcar y azúcar.

Ahora, vale que la carta no ofrezca imaginación ni variedad, pero lo peor en mi opinión es la desidia que parecen mostrar ciertos cociner@s a la hora de realizarlas. Muchas veces me da por pensar que el cociner@ está peleado con el mundo o no ha tenido un buen día porque es difícil hacer las cosas tan mal, con tan poco cariño.

Pues eso, que dan ganas de no salir por ahí porque para tomarte unas croquetas malas te comes en tu casa un buen huevo frito y te quedas tan a gusto. Que una no es que sea muy sibarita, es que me gustan las cosas hechas con cariño.