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Mujeres en la cocina

Esto es algo que, en principio, no entraba en mis planes, tener un blog. Y aquí estoy. Algunas personas me lo sugerían pero mi respuesta sincera siempre era la misma: no tengo nada que decir. Y pensareis que ahora, claro, sí que tengo algo digno de contar. La verdad es que aun me lo planteo; lo único que puedo afirmar con seguridad es que empiezo este proyecto con mucha ilusión y pocas pretensiones. Espero que os guste!!

Ni siquiera tengo muy definido el abanico de posibles temas a tratar aquí; lo único seguro es que estará directamente relacionado con la gastronomía y la cocina.

Pensaba empezar contando una experiencia gastronómica vivida hace poco en un gran templo de la cocina española, pero fortuitamente surgió una pequeña “polémica” sobre algo que, en cierta manera, me afecta a mí y a todas las cocineras, y ello motivó el cambio de rumbo.

 

Así, esta entrada lleva por título “Mujeres en la cocina” y viene a colación de la entrega del premio Veuve Clicquot a la mejor cocinera del mundo a Elena Arzak.

Hace no mucho, después de escribir un tuit en el que informaba de que Carme Ruscalleda había declinado participar en el premio Veuve Clicquot a la mejor cocinera del mundo, recibí un buen número de respuestas, casi todas enfocadas en la misma dirección.

¿Se discrimina positivamente en estos premios a la mujer? ¿Se puede considerar sexista?

Pensándolo fríamente considero que participar en este tipo de premios nos hace un flaco favor a las cocineras que hemos trabajado en una cocina siempre en igualdad de condiciones con los hombres. No se trata de expresar una postura feminista radical fanática, que prometo no es el caso; a mi juicio lo que está en juego con este asunto es algo que puede echar por tierra en un momento lo que hemos alcanzado con nuestro esfuerzo y trabajo durante muchos años.

Experiencia personal

Os contaré que aún siendo mujer, cocinera y poco corpulenta (para ponerlo más difícil) siempre he realizado las mismas tareas que mis compañeros en una cocina. Y en todos los casos se me ha tratado de igual a igual, sin ningún trato de favor, ni discriminación a la hora de realizar las tareas propias de nuestro oficio, por duras que fueran, y algunas físicamente lo son. Y si en ocasiones hacía falta pedir ayuda, porque faltaba fuerza física, se pedía, sin más.

De hecho he agradecido esta actitud por parte de los que me rodeaban, ya que no me hubiese gustado nada lo contrario. Me hubiera molestado bastante haber recibido un trato diferente por el hecho de ser mujer.

Sí que quizás existía cierta tendencia cuando entraba en una cocina a enviarme directamente a la pastelería o al cuarto frío!! No sé por qué! A veces lo achacaba a mi condición de mujer. Ya ves! yo con unas ganas locas de estar en el pescado o en la carne, en la plancha y ¡nada! O cuarto frío o pastelería. Cierto es que después una iba rotando por las demás partidas. Pero así, al principio fastidiaba un poco.

También esa “manía” me permitió acceder a una de las mayores oportunidades culinarias de mi vida al trabajar mano a mano con el gran Jordi Roca; cuando en el Celler había en la cocina ocho cocineros y todo era más familiar y cercano. Gratitud sin límites hacia los Roca.

Enseñanza en las cocinas

Hoy en día me dedico a la enseñanza e intento inculcar a mis alumnos lo que he vivido en las cocinas en las que he trabajado. Todos los alumnos son tratados de la misma manera, realizan todo tipo de tareas, sin discriminación alguna, ni positiva ni negativa, y mucho menos por cuestión de sexo. En ningún caso hay tareas reservadas para los alumnos y tareas para las alumnas. Todo el alumnado cocina, friega, limpia hornos y maquinaria, tira la basura… Y pienso que es lo normal, es lo que se van a encontrar el día de mañana cuando se enfrenten al mercado laboral, espero!

¿Somos suficientes?

Otro asunto, que salió a colación del citado tuit, fue la escasez de cocineras en relación con el número de cocineros. Siempre me ha resultado paradójico que en las casas habitualmente la cocina se deje en manos de las mujeres, de hecho hay muchos hombres que no saben ni freír un huevo… (en honor a la verdad tengo que decir que hoy en día también bastantes mujeres) y sin embargo la cocina profesional esté colonizada por hombres.

Quizás la escasez de mujeres en las altas esferas de la cocina se deba al altísimo nivel de exigencia y al sacrificio que conlleva esta profesión. No es que no estemos capacitadas para realizar este oficio, que de sobra lo estamos, sino que llega un momento en el que tus prioridades cambian. Y tampoco pasa nada.

Y ahora, después de que nos haya costado tanto hacernos un hueco en las cocinas profesionales, llegan estos señores y otorgan un premio solo para mujeres, y una no sabe qué pensar. Una de las aportaciones, en forma de tuit, decía que tal vez este tipo de premios contribuye de alguna forma a dar visibilidad a las cocineras, pocas y olvidadas. Sí, a lo mejor nos hace más visibles, pero a costa de qué, ¿de discriminarlas? No creo que merezca la pena…
Ahí dejo mi reflexión… pienso que todas deberíamos de aportar nuestro granito de arena para que se nos reconozca por lo que hacemos, y no por lo que somos. Aquí está el mío.

Ya está bien por hoy de daros la brasa!

Hasta la próxima!!

P.D. Agradecer a @soyunamarca el bonito diseño del blog y a todos los que me han animado a lanzarme!!

10 Comments

  1. Maria Julia de la Fuente

    Estoy muy de acuerdo, pues he visto a mi hija trabajar como cualquier cocinero sin distinguir tareas. Se puede ser igual de buena siendo hombre o mujer en la cocina, como en cualquier otro tipo de profesión.
    Animo y a seguir con tu blog. Enhorabuena

    1. Julia

      Muchas gracias!! :)

  2. Daniel del Río

    Nada como la ensaladilla de mi madre, la tortilla de mi cuñada, el gazpacho de mi abuela…

    No hace falta ninguna discriminación positiva o favoritismo por cuestión de sexo…

    Solo conocimiento técnico, arte, cariño y ese «don» para que los mismos ingredientes sean, no una comida sino una Experiencia, un momento especial, un pequeño momento de felicidad…

    A los que tenemos la suerte de probar con cierta frecuencia, la cocina de «LA BLOGUERA-BRASA», y experimentamos esas sensaciones, no tenemos duda de que la cocina es cosa de COCINER@S!!!

    Polémica zanjada…(al menos por mi parte!)

    1. Julia

      Tema candente ese de la ensaladilla… Muchas gracias por tu aportación!

  3. Homo Gastronomicus

    Es una sandez el premio Veuve Cliqot a la mejor cocinera. Estos glardones premian la sensibilidad, la creatividad y la inteligencia a la hora de cocinar y en eso las mujeres van a la par que los hombres y por tanto un premio exclusivo para cocineras es discriminatorio y ridículo, dentro de un contexto ya muy absurdo como son los premios Restaurant

    1. Julia

      Gracias por tu comentario Albert! Estamos de acuerdo y sobre el segundo tema también se ha hablado mucho…

  4. Caco

    Suerte en tu aventura bloguera… Buñuel primer articulo…

  5. Natalia Gonzalez Rodriguez

    amiga he probado tu cocina y he experimentado cosas sensacionales. animo y sigue adelante con este proyecto. pd echo de menos la milhoja de verduras. un besazo

  6. Gastronomicae Antonio

    http://gastronomicae.blogspot.com.es/2008/08/la-mre-brazier.html
    La primera mujer 3 estrellas Michelín!! Y Bocuse trabajó de pinche para ella.

    Me gustó que Ruscalleda renunciase a participar. Te prestas a decir; no somos cocinero, somo mujeres y tenemos una categoria aparte.

    En mi trabajo, todos los nuevos proveedores se acercan a mí, se les hace raro que mi mujer sea la jefa!!! Incluso en Alicante un cocinero madrileño (de estrella Michelin) que asesoraba un restaunte allí me dijo que con el c.v. que tenía que hacia viviendo en un pueblo como Elda. Le respondí que mi pareja trabajaba con Torreblanca, y la respuesta es que ella debería haberse mudado y no yo. Al día siguiente ya no fuí a trabajar.

    1. Julia

      Es una pena pero en el fondo muchas cosas no han cambiado, aunque parezca que sí. Saludos Antonio!

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