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Desventuras de una foodie en McDonald’s

Estoy preocupada. Eso de ir voluntariamente, sin ningún tipo de coacción horaria, y por mi propio pie al Mc Donald’s es algo que no suele ocurrir. Y ayer pasó. ¿Me habrán lavado el cerebro? ¿Han hecho mella en mí tantos años de campañas de publicidad y marketing? Para colmo acabo de leer una noticia sobre sus hamburguesas nada tranquilizadora, «Hamburguesa MCDonald’s incorruptible» Sinceramente, me da menos miedo el cuerpo incorrupto de Santa Teresa que una hamburguesa en el mismo estado. Nooooo, por qué tuve que hacerlo!!!!!

No sé ni por qué lo hice, porque es que ni siquiera lo disfruto. Esto debe ser consecuencia de haber visto «Fast food nation«, «Super size me» y cosas por el estilo, de las que soy muy fan. Me sugestiono facilmente. Y me creo más lo que cuentan en este tipo de películas y documentales que en la estupenda megafantática publicidad sobre sus maravillosas chachi pirulis hamburguesas. Porque todo hay que decirlo, venderlas las saben vender muy bien, que si «I´m  loving it«, «Amo Muito Tudo Isso» (leído ayer durante el partido Brasil-Alemania), «En McDonald’s puedes comer bien«, «Gran sabor pequeños precios» «30 años saboreando buenos momentos»,… y así hasta el infinito y más allá.

Es lo único que me gusta del McDonald’s, sus campañas de publicidad y marketing, creativas, imaginativas, diferentes. Si no echad un ojo a este post » McDonald´s: 45 acciones de marketing y publicidad de una marca genuina y omnipresente«. Geniales.

Algo que llamó mi atención ayer es que en la hoja donde te detallan la composición nutricional de todos sus productos te advierten de que ninguno de ellos es apto para vegetarianos ya que pueden contener trazas de animales. No recuerdo las palabras exactas pero venía a decir eso. De hecho estaba buscando la frase exacta en su página web y ha sido imposible encontrarla. Resulta paradójico lo fácil que es comprar una de sus hamburguesas y lo engorroso que resulta encontrar el valor nutricional de la misma en su web. Igual es que tampoco interesa.

Aunque una no sabe que es mejor, porque cuando después de zamparte una hamburguesa Grand Extrem Bacon no se qué más, te enteras de que tenía 770 Kcal, irremediablemente te invade un sentimiento de culpabilidad. Tan solo de pensar cuántos burpees serán necesarios para reparar el daño cometido te entra un mal rollo… ¡no quiero ni imaginarlo! me entran ganas de dejar el coche aparcado e irme haciendo burpees hasta casa.

Ves, eso es algo que no me ocurre cuando disfruto de unos huevos fritos con chorizo y patatas. La felicidad que me embarga es tan grande que me importa poco que se acumulen después en el sitio menos apropiado. Es un mal menor. Lo haría una y mil veces. Pero, ¿por una hamburguesa del McDonald’s? ¿estamos locos?

Resumiendo, que pasará mucho tiempo hasta que una vuelva a pisar un McDonald’s. Y que conste que ya sé que la rarita soy yo. Que al McDonald’s lo ama todo el mundo.

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