El secreto de un buen servicio

O  como un profesional servicio fideliza a la clientela.

Siempre que he vuelto a un restaurante ha sido, en general, porque la comida me ha cautivado y el servicio ha estado bien o no ha estado del todo mal. Lo que tengo claro es que si el servicio es nefasto no repito, por muy buena que sea la comida.

Mi mejor experiencia, en este sentido, tuvo lugar en Chaouen (Marruecos) en el Restaurante Tissemlal de Casa Hassan. El camarero en cuestión se llamaba Yunes y fué todo un ejemplo de amabilidad, eficiencia y profesionalidad.

Empezando por la primera noche en la que llegamos bastante tarde y preguntamos, cautos, si podíamos cenar. La respuesta fue afirmativa y vino acompañada por una sonrisa. Eso ya fue un buen comienzo.

Chaouen

  Aún cuando Yunes tenía un amplio número de     mesas a su cargo era digno de ver lo pendiente que estaba de cada uno de los clientes, de que no faltara de nada y de atender lo más rápida y amablemente posible, siempre con una sonrisa en sus labios.

No hace falta decir que ni nos molestamos en buscar otro sitio para cenar el resto de las noches. Cada vez que volvíamos nos recibía como si fuésemos viejos amigos de la casa.

Destacar que la última noche tuvo un gran detalle, reservándonos el último yogur de cabra que quedaba, porque sabía que no lo habíamos probado!!

Por cierto la comida: tajines, couscous, hariras, pastelas,…, también estaba deliciosa. Pero si volvimos todas las noches fue por él.

Y lo más importante es que  nos hizo preguntarnos si realmente es tan difícil recibir un buen servicio.

Yunes nos dió una lección, y esa es que nos queda mucho por aprender…